¿POR QUÉ HABLO DE DIOS? (Sin prejuicios y con certeza)

La honestidad de llamar a las cosas por su nombre

En el camino del desarrollo personal, a veces caemos en el error de usar términos ambiguos para no incomodar. Pero en esta etapa de mi vida, mi objetivo es la Certeza. Y la certeza empieza por llamar a las cosas por su nombre.

Incluso el ser humano más agnóstico, en algún momento de silencio profundo, se encuentra consigo mismo y reconoce una verdad inevitable: todo lo que vemos —y lo que no vemos— tiene que haber sido creado por alguien. Así como nosotros creamos las herramientas que necesitamos para vivir, existe un Creador de todo aquello que el hombre no hizo y que, sin embargo, funciona en una perfección absoluta.

La certeza vs. la evidencia científica

Sé que plantear estos temas resulta incómodo. Si buscamos evidencia científica que diseccione lo divino, hoy no la vamos a encontrar. Lo que sí podemos encontrar es la Certeza Interior.

La respuesta para aquello que todavía no entendemos no puede ser la negación. En la inmensidad del Universo, somos como niños. Si le hablás a un niño de primaria sobre física cuántica o temas universitarios, no los va a entender... por ahora. Lo mismo nos sucede a nosotros: hay misterios que hoy nos superan, pero que comprenderemos a medida que evolucionemos.

El diseño pedagógico y el plan trazado

Mirá hacia atrás. Cualquiera de nosotros puede verificar que hoy comprende cosas

que hace diez o quince años le resultaban inalcanzables. Una de esas verdades simples, pero transformadoras, es aceptar que mi vidano va a ser "lo que yo quiera" en el sentido caprichoso del ego, porque ya hay un plan trazado para ella. Cuanto antes comprendamos esto, mejor transitaremos nuestro destino.

Por qué elijo estas palabras

Por eso me van a escuchar y leer hablando de Dios. Uso ese término porque es un arquetipo que, al nombrarlo, todos sabemos a qué nos referimos: esa presencia constante en todo lo que existe.

Hablo de ángeles, de maestros, de hermanos mayores. Seres que, como nosotros, forman parte de la creación pero vibran en una frecuencia superior; por eso no los vemos con los ojos físicos, pero sí los sentimos con el corazón.

La invitación: Del entender al sentir

Muchos temas espirituales pueden comprenderse desde la lógica, y eso ayuda muchísimo a calmar la mente. Pero hay otros donde mi invitación es abrirse a sentir. Lo divino se manifiesta siempre, pero solo cuando abrimos la mente y el corazón lo podemos ver.

La propuesta es simple: todo lo que te provoque paz, viene del amor y es verdad. Esa es la única guía que necesitás.

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